¿Cómo hablar bien el italiano siendo extranjero?
5 consejos básicos para hablar bien el italiano
El italiano, como es sabido, es una lengua que ya se ha estudiado a fondo. Hay quien lo hace por amor, quien para estudiar o trabajar, y quien para acercarse a la música, al arte, a la historia o a la buena comida. Las razones son muchísimas y hacen de esta lengua una auténtica riqueza para quienes la dominan. El italiano es de todos y, a menudo, todos se preguntan: ¿cómo se habla con fluidez?
Hay que decir que se trata de una lengua con mil excepciones, en la que a menudo incluso los propios nativos cometen graves errores. Si ya habéis estudiado italiano, seguro que conocéis las dificultades para distinguir el subjuntivo del condicional. ¡Y los apóstrofos, los acentos! ¿Cuándo hay que ponerlos y cuándo no? La ortografía puede resultar realmente traicionera, aunque algunos siempre se empeñan en precisar que: «¡el italiano se lee tal y como se escribe!». Sí, claro, aficionados. En la era de las redes sociales, los errores gramaticales quedan a la vista de todos, son fáciles de detectar pero difíciles de corregir, si prevalece la costumbre de cometerlos. Pero no hay que asustarse. La práctica constante puede ayudar de verdad a superar con brillantez todos los obstáculos.
Dejando a un lado el estudio de la gramática —fundamental y, a veces, divertido si tienes la suerte de dar con el profesor o el libro de texto adecuado—, podemos seguir algunos consejos prácticos para hablar con fluidez y «estar sin preocupaciones», como se dice en napolitano. Hoy queremos darte cinco:
1. Leggi e scrivi più che puoi.
¿Pero cómo? Te preguntarás. ¿Para hablar con fluidez tengo que leer y escribir? ¿Qué tiene que ver eso? ¡Eh! Tiene que ver, tiene que ver. Cuando hablamos, muchísimas palabras se nos escapan. Nuestro cerebro es muy bueno para mantener el hilo del concepto, aunque no entendamos absolutamente todo. O peor aún, cuando no sabemos que existe una palabra, pero esta no es fundamental para la comprensión, nuestro cerebro la descarta para facilitarnos la tarea. Te habrá pasado, por ejemplo, que al estudiar un tema nuevo de gramática, luego te fijas continuamente en cómo lo utilizan los hablantes nativos. Pero antes de conocer el tema no te dabas cuenta, ¡porque, sencillamente, no lo sabías! Al leer, en cambio, nada puede escaparse a tu atención, porque te resultará más fácil concentrarte en cada palabra. De esta forma, podrás aprender continuamente nuevos términos y anotar aspectos gramaticales que aún no te quedan del todo claros. No obstante, te recomendamos que, cuando leas, no te detengas constantemente en lo que no conoces, sino que intentes siempre comprender el conjunto del texto.
¿Y por qué escribir? Escribir te ayuda a asimilar la estructura sintáctica y el vocabulario. Nuestros profesores siempre recomiendan llevar un diario, ¡que, por cierto, será maravilloso volver a leer en el futuro! Repetir siempre funciona para aprender de forma definitiva y no volver a cometer errores.
2. Gesticolare e usare le espressioni del viso
Te habrás dado cuenta de que en Italia movemos muchísimo las manos, los brazos y las cejas. El lenguaje gestual acompaña al italiano como un traje y no se puede prescindir de él. ¡Sería como salir desnudo! Tienes que saber usar las manos si quieres hablar con fluidez, así es. Los gestos te ayudarán a expresarte mejor y, sobre todo, a resaltar el impulso emocional. ¡Imagina que, según una investigación realizada por el New York Times, se ha descubierto que utilizamos unos 250 gestos para acompañar nuestras conversaciones cotidianas! Para aprenderlos, sin duda necesitarás un amigo italiano que te explique todas las funciones de este lenguaje corporal único en el mundo, y luego mucha, mucha práctica, ¡quizá delante del espejo!
3. Importantissimo ascoltare. Abbi un amico italiano disposto a correggerti
Como decíamos, tener un amigo italiano. Por supuesto, es maravilloso tener amigos en todo el mundo, pero en tu agenda, si quieres aprender bien este idioma, tiene que figurar necesariamente el número de un italiano con el que hayas establecido una relación de confianza. Hay dos razones para ello: los italianos suelen ser unos charlatanes maravillosos y podrás escucharlos durante horas, al margen de todos los ejercicios de comprensión auditiva que hagáis en clase. Escuchar es muy importante para mejorar y descubrir nuevas expresiones y modismos.
Además, si tienes mucha confianza con ese italiano, no te importará pedirle que te corrija si cometes un error. A veces, por miedo a ofender a quien tenemos delante, dejamos pasar los errores siempre que entendamos el mensaje. Y eso también es lo correcto, porque no es agradable que te interrumpan y se corre fácilmente el riesgo de perder el hilo de la conversación. Pero un buen amigo está dispuesto a tomar nota mentalmente de lo que no funciona para luego decirnos al final: «¡No se dice así, sino así!». ¡Veréis que ya no lo olvidaréis nunca! Pero cuidado: nunca preguntéis por qué se comete un error. Un italiano que no sea profesor de gramática de profesión no sabrá daros una explicación, solo sabrá deciros que es correcto tal y como él os lo ha dicho. Confiad en él.
4. Usa correttamente «però».
A los italianos nos gusta a menudo dejar las frases en suspenso, en un silencio más intenso y significativo que cualquier palabra. Muchísimos nos han preguntado cuál es la diferencia entre «ma» y «però» y, sobre todo, qué significa cuando usamos «però» al final de la frase, sin añadir nada más. Partamos de la base de que ambas expresiones indican un hecho o una situación en total contraste con lo expresado en la frase anterior. ¿Cómo se usan?
Pero Se utiliza únicamente al principio de la segunda frase, que expresa el contraste: «Me gustan los deportes de equipo, pero no me gusta el fútbol».
Sin embargo Se puede usar de la misma forma que se usa pero, por ejemplo: «Me gustan los deportes de equipo pero «No me gusta el fútbol», o al final de la frase que expresa la contraposición, como: «Me gustan los deportes, pero no me gusta el fútbol, pero».
También puede que oigas: «No estoy enfadado contigo, pero…». Eso pero, dejado ahí solo, puede significar muchísimo, como por ejemplo: «No estoy enfadado contigo, pero te has portado mal y ahora tendré que pensar si te perdono o no; de todos modos, ¡no lo vuelvas a hacer nunca más, o perderás mi amistad para siempre!».
El pero Utilizado de esta manera, siempre es un arma de doble filo y, si sabes cómo utilizarlo correctamente, sabrás perfectamente cómo desenvolverte en italiano en caso de situaciones difíciles.
5. Parla lentamente, pensa velocemente
Hablar despacio te permite que te escuchen con más atención y puede aportarte un toque de carisma. Si no eres hablante nativo, también te permite pensar rápidamente en los aspectos lingüísticos de tu mensaje, con menos probabilidades de cometer errores.
Te recomendamos que te centres siempre en la concordancia entre sustantivo y adjetivo: nos referimos al género y al número, masculino y femenino, singular y plural. Utilizar correctamente la concordancia puede resultar difícil incluso para quienes llevan mucho tiempo estudiando italiano, por lo que debes realizar un esfuerzo cognitivo importante al hablar. Sin embargo, esto no significa que debas hacer demasiadas pausas —a menos que sean a propósito—, ya que podrían aburrir a tu interlocutor. ¡Procura que la conversación fluya de forma continua, sin resultar monótona!
Por último, presta atención a las «doppie». Se necesita mucha concentración para que un oído extranjero pueda distinguirlas, por lo que te recomendamos que escuches mucho, sobre todo material auténtico y a italianos de carne y hueso, y que practiques con dictados ortográficos, que te ayudarán a memorizar las palabras más utilizadas.
En resumen, hablar despacio te ayudará a cuidar todos los aspectos formales de tu discurso.
Bibliografía web
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